viernes, 18 de octubre de 2013

Maestra natura

"Con el tiempo, cada vez que Ged evocaba aquella noche, sabía que si nadie lo hubiese tocado mientras así yacía, con el espíritu ausente, si nadie lo hubiese llamado de una u otra manera, nunca hubiera podido volver. Había sido sólo la muda sabiduría instintiva de la bestia, que lame a un compañero herido para reconfortarlo; y sin embargo Ged creía descubrir en esa sabiduría algo semejante a su propio poder, al de raíces tan profundas como la hechicería misma. Y supo a partir de entonces que el hombre sabio es aquel que jamás se aparta de las otras criaturas, tengan o no el don de la palabra, y con el correr de los años se esforzó por aprender todo lo que es posible aprender, en silencio, de la mirada de las bestias, del vuelo de los pájaros, de los lentos y majestuosos movimientos de los árboles."

Ursula K. Le Guin, Un mago de Terramar, Minotauro, Barcelona, 2007, p. 104.


No hay comentarios:

Publicar un comentario