lunes, 23 de septiembre de 2013

Saturación informativa

"En una curiosa inversión, propia de los vaivenes y pliegues del mundo contemporáneo, resulta que nos encontramos desorientados, no por una ausencia de conocimiento -como pudo suceder a veces, por ejemplo, en el mundo medieval-, sino por un exceso del mismo. Hay tanta información disponible, tantos modos de conseguirla, tantas perspectivas para interpretarla, que la misma saturación de la información nos lleva a la inmovilidad. Sin poder distanciarnos de la proliferación de datos, nos vemos como un punto más entre otros millones de puntos, incapaces de elevarnos y de moldear la información, de correlacionar, distinguir, separar, jerarquizar. Por ello, en un universo crecientemente complejo, resulta de la máxima urgencia explicitar meticulosos instrumentarios para detectar la dinámica y movediza topografía del mundo contemporáneo."

Fernando Zalamea Traba, Ariadna y Penélope. Redes y mixturas en el mundo contemporáneo, Ediciones Nobel, Oviedo, 2004, p. 41.

1 comentario:

  1. Justamente: ante el nuevo panorama que nos ofrece la rica imagen reticular del mundo (que bien podría ilustrar el paradigma de la complejidad), toca renovar el lenguaje mediante el que pretendemos comprenderlo. Por ejemplo, los antiguos conceptos metafísicos de "realidad" están siendo revisados al haber emergido la curiosa noción de "realidad virtual" (un oxímoron a todas luces), y así también la noción clásica de "inteligencia", normalmente ligada al individuo, adquiere acepciones interesantes cuando se la emparenta con el fenómeno internauta, tal y como queda plasmada en la expresión "inteligencia colectiva". Por supuesto, uno de los grandes desafíos a los que nos enfrentamos hoy día estriba en preguntarse si hay alguna forma de dar coherencia, unidad y orden al maremágnum informativo que plantea Zalamea Traba (pudiendo discernir entre informaciones relevantes o irrelevantes, informaciones prioritarias o secundarias), o si por el contrario tal sobreabundancia nos impide cumplir el viejo sueño racionalista de la organización unitaria del saber.

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