sábado, 24 de agosto de 2013

Del "bienser"

"El epicureísmo es, sobre todo, una teoría de la sabiduría que nos enseña a entender el gozo y el placer como simples marcas de nuestro bienestar que implican al mismo tiempo un bienser. Y este bienser es un elemento de equilibrio y libertad ante uno mismo. La sociedad de consumo que, en nuestro tiempo, ha creado el vacío disfrute de lo que no es natural ni necesario, y que ha establecido, como una melancólica meta de la insatisfacción, la ideología del tener, está completamente alejada del epicureísmo como una teoría del ser. Precisamente la inundación de información que transmiten los medios, las inagotables posibilidades de adquirir y poseer, ofrecidas por la sociedad de nuestros días, acaba produciendo una atrofia de la sensibilidad y un progresivo agotamiento del cuerpo y de la inteligencia. La filosofía epicúrea fue revolucionaria porque intuyó el exceso y la enorme miseria a que tal exceso conducía: una atrofia creciente para los ideales de una democracia verdadera, y un amenazante empobrecimiento de la capacidad de reflexionar, de entender, de idear."

Emilio Lledó, El epicureísmo, Montesinos, Madrid, 1987, p. 149.




Permanencia y cambio


Entre irse y quedarse


"Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.

Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.

Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.

La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.

En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.

Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa."


Octavio Paz


Los cuatro grandes sentimientos

"Cuando he afirmado que todos los hombres han experimentado alguna vez compasión por los demás, he querido expresar lo siguiente: Supongamos que alguien ve a un niño que está a punto de caerse a un pozo; por malvado que sea el hombre que presencie esto, no podrá evitar un oculto sentimiento de temor y compasión en su interior; experimentará estos sentimientos de un modo espontáneo, sin pensar en obtener el agradecimiento de los padres del niño, ni en las felicitaciones y elogios de los amigos y conciudadanos, ni en evitar la repulsa de la opinión pública.
De esto puede deducirse que quien no haya sentido compasión hacia los demás, no es en verdad un hombre; tampoco puede ser considerado verdadero hombre quien jamás haya experimentado los sentimientos de vergüenza y aversión; el que no posea los sentimientos de abnegación y respeto, no puede ser considerado verdadero hombre; quien no distinga lo verdadero de lo falso, lo justo de lo injusto, no es un hombre.
Este sentimiento natural de la misericordia es el fundamento del amor. El sentimiento natural de la vergüenza y la aversión, es el fundamento de la justicia y la equidad; el sentimiento natural de la abnegación y el respeto es el fundamento de la costumbre; la distinción entre lo verdadero y lo falso, lo justo y lo injusto, es el principio de la sabiduría."

Confucio, Los cuatro libros clásicos, Bruguera, Madrid, 1978, pp. 267-268.



miércoles, 21 de agosto de 2013

La responsabilidad de elegir

"Nunca me cansaré de decir que el único aspecto verdaderamente transitorio de la vida es lo que en ella hay de potencial y que en el momento en que se realiza, se hace realidad, se guarda y entrega al pasado, de donde se rescata y se preserva de la transitoriedad. Porque nada del pasado está irrecuperablemente perdido, sino que todo se conserva irrevocablemente.
De suerte que la transitoriedad de nuestra existencia en modo alguno hace a ésta carente de significado, pero sí configura nuestra responsabilidad, ya que todo depende de que nosotros comprendamos que las posibilidades son esencialmente transitorias. El hombre elige constantemente de entre la gran masa de las posibilidades presentes, ¿a cuál de ellas hay que condenar a no ser y cuál de ellas debe realizarse? ¿Qué elección será una realización imperecedera, una <<huella inmortal en la arena del tiempo>>? En todo momento el hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia."

Victor Frankl, El hombre en busca de sentido, Herder, Barcelona, 1998, p. 144.


Alquimia terrestre

"Es cierto que, siempre que ha sido posible hacerlo, hemos tenido en cuenta el contexto histórico-cultural de los diferentes complejos metalúrgicos, pero ante todo nos hemos dedicado a penetrar su propio universo mental. Las sustancias minerales participaban del carácter sagrado de la Madre Tierra. No tardamos en encontrarnos con la idea de que los minerales <<crecen>> en el vientre de la Tierra, ni más ni menos que si fueran embriones. La metalurgia adquiere de este modo un carácter obstétrico. El minero y el metalúrgico intervienen en el proceso de la embriología subterránea, precipitan el ritmo de crecimiento de los minerales, colaboran en la obra de la Naturaleza, le ayudan a <<parir más pronto>>. En resumen: el hombre, mediante sus técnicas, va sustituyendo al Tiempo, su trabajo va reemplazando la obra del Tiempo."

Mircea Eliade, Herreros y alquimistas, Alianza, Madrid, 1994, p. 10.


Los cuentos no mienten

"No hay, por consiguiente, mayor beneficio para el alma del niño, que el dejarla bajo la influencia de lo que realiza la unión de la raíz humana con la raíz de la existencia; él ha de elaborar todavía creativamente la configuración de su propia "gestalt", ya que necesita generar aún las fuerzas plasmadoras que actúan sobre su crecimiento y sobre el desarrollo de todas sus disposiciones: de ahí que reciba como maravilloso sustento anímico las imágenes de los cuentos, arraigadas en la existencia. El hombre, incluso cuando se entrega al racionalismo y a lo intelectual, no puede nunca trascender las raíces existenciales, y cuanto más se consagre a las exigencias vitales, tanto más íntimamente unido estará a estas raíces. Por eso recibe los cuentos con alegría en cualquier edad, si en verdad posee un carácter sano y abierto. No existe edad alguna, ni situación alguna en la vida, que pueda distanciarnos de los efluvios que emanan del cuento, ya que para eso tendríamos que cercenar de nosotros lo más profundo de la naturaleza humana y situarnos al margen del significado de lo que, tan espontáneamente, se expresa a través de él, y a través del simple y natural estado íntimo, significado que es tan ininteligible por el entendimiento."

Rudolf Steiner, La sabiduría de los cuentos de hadas, Editorial Rudolf Steiner, Madrid, 1987, pp. 32-33.


martes, 20 de agosto de 2013

Kairós

"Pero si nos limitamos a Nietzsche, es en este punto donde prueba su pertenencia a la tradición filosófica, donde restablece incluso la intuición profunda de las sabidurías antiguas, aquella según la cual el deseo de eternidad, la salvación y el amor verdaderos convergen en una relación auténtica en el mismo instante, en el presente puro, al fin liberado de las ilusiones y pesadumbres del futuro y el pasado. La vida realizada, la vida buena, es aquella que logra vivir el instante sin condena ni exclusión, en la levedad absoluta, en el sentimiento cumplido de que ya no existe diferencia entre el presente y la eternidad."

Luc Ferry, ¿Qué es una vida realizada?, Paidós, Barcelona, 2003, p. 120.

Microcosmos

"Los antiguos hablan del hombre como un microcosmos con toda la razón, ya que si el hombre está compuesto de tierra, agua, aire y fuego, la composición del globo terráqueo es similar. Así como el hombre tiene huesos que vienen a ser el soporte y estructura de la carne, el mundo tiene piedras que son el sostén de la tierra. Así como el hombre tiene una especie de depósito de sangre donde los pulmones se ensanchan y contraen al respirar, de la misma manera el cuerpo de la tierra tiene su océano, que también se levanta y desciende cada seis horas con la respiración del mundo. Lo mismo que del depósito humano salen las venas que extienden sus ramificaciones por todo el cuerpo, así el océano llena el cuerpo de la tierra con infinidad de conductos de agua...

En la tierra, sin embargo, faltan los nervios, precisamente porque éstos tienen como función el movimiento y no son necesarios, puesto que el mundo está siempre estable y no tiene movimiento alguno. Por lo demás, el hombre y la tierra son muy parecidos."

Leonardo da Vinci, Cuaderno de notas, M. E., Madrid, 1993, p. 225.

El paso siguiente

        "- Ves, Momo -le decía, por ejemplo-, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga, que nunca crees que podrás acabarla.
        Miró un rato en silencio a su alrededor; entonces siguió:
        - Y entonces te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer.
        Pensó durante un rato. Entonces siguió hablando:
      - Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada más que en el siguiente.
        Volvió a callar y reflexionar, antes de añadir:
        - Entonces es divertido; eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y así ha de ser.
        Después de una nueva y larga interrupción, siguió:
        - De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno no se da cuenta de cómo ha sido, y no se está sin aliento."

Michael Ende, Momo, Alfaguara, Madrid, 1984, pp. 38-39.


lunes, 19 de agosto de 2013

Pampsiquismo

“El Alma del Mundo fue todavía más evidente durante los años noventa, cuando se puso de moda concebir el universo en términos de <<información>>, un inmenso proceso informático, en realidad, del que la mente humana es un subproducto, una pieza que tiene el potencial de comprender el conjunto. La <<mente>> o la <<vida>> no necesitan estar limitadas a la materia, sino que podrían estar basadas en <<plasmas, energía de un campo electromagnético, dominios magnéticos en estrellas de neutrones>> y cosas parecidas. Podría haber una <<supermente>> que abarcase todos los campos de la naturaleza –una especie de <<campo de campos>>- que hubiera existido desde la Creación y convertido el caótico Big Bang en un cosmos ordenado. No es un Dios sobrenatural, sino, como señala Paul Davies en Dios y la nueva física, <<una mente universal que dirige y controla, que se extiende por el cosmos y hace funcionar las leyes de la naturaleza>>, mientras nuestras mentes serían <<localizadas “islas” de conciencia en el mar de la mente>>." 

Patrick Harpur, El fuego secreto de los filósofos, Atalanta, Girona, 2010, p. 265


Voluntad de autosuperación

       "Día llegará en que seáis amigos míos e hijos de una única esperanza. Entonces quiero estar a vuestra vera por tercera vez, a fin de festejar con vosotros el gran mediodía.
       Y el gran mediodía es la hora en que el hombre se halla a mitad de su camino, entre la bestia y el Superhombre, y canta como a su nuevo camino el sendero hacia el atardecer, como su más alta esperanza: pues es el camino hacia una nueva aurora.
         Entonces el que se hunde en su ocaso se bendecirá a sí mismo, por ser uno que pasa al otro lado; y el sol de su conocimiento brillará para él en el mediodía.
        ¡Los dioses han muerto, y ahora queremos que viva el Superhombre! Sea ésta alguna vez, llegado el gran mediodía, nuestra voluntad postrera."

Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra, Bruguera, Madrid, 1983, p. 99.


Contra el reduccionismo ideológico

“Ignorar la complejidad es, generalmente, una de las características de las ideologías, y sin duda la razón principal de su éxito. Su perspectiva simple y literalista nos promete la liberación de la duda, de la ambigüedad, de la dificultad. Las ideologías se concentran en una única imagen que encarna su lado parcial de la verdad de una forma tan impresionante que paraliza la imaginación del discípulo y la cierra a cualquier otra posibilidad.”

Patrick Harpur, El fuego secreto de los filósofos, Atalanta, Girona, 2010, p. 96.



Sin tierra a la vista

"EN EL HORIZONTE DE LO INFINITO - ¡Abandonemos la tierra y subamos a bordo! Hemos roto el puente que tras de nosotros quedaba; más aún, hemos roto la tierra que dejábamos atrás. ¡Bien! Barquichuelo, ten cuidado. En torno tuyo no hay más que océano; cierto es que no siempre brama, que a veces su sábana se extiende como si fuera de seda y oro, cual un ensueño de bondad. Pero vendrán horas en que tendrás que confesar que es infinito y nada hay tan terrible como lo infinito. ¡Ay! ¡Pobre pájaro, te creíste libre y te estrellas contra los barrotes de tu jaula! ¡Desgraciado de ti si te invade la nostalgia de la tierra, como si en ella hubiese más libertad, pues para ti no hay ya tierra!"

Friedrich Nietzsche, "La gaya ciencia", en Obras inmortales, 1, Edicomunicación, Barcelona, 2003, p. 268.


Entereza

"Para ser grande, sé entero: nada
de lo tuyo exagera o excluye.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en lo mínimo que haces.
Así en cada lago la luna toda
brilla, porque alta vive."
 
Fernando Pessoa
 


Amor variable

"Cada vez que María se aproximaba a mí en medio de otras personas, yo pensaba: <<Entre este ser maravilloso y yo hay un vínculo secreto>> y luego, cuando analizaba mis sentimientos, advertía que ella había empezado a serme indispensable (como alguien que uno encuentra en una isla desierta) para convertirse más tarde, una vez que el temor de la soledad absoluta ha pasado, en una especie de lujo que me enorgullecía, y era en esta segunda fase de mi amor en que habían empezado a surgir mil dificultades; del mismo modo que cuando alguien se está muriendo de hambre acepta cualquier cosa, incondicionalmente, para luego, una vez que lo más urgente ha sido satisfecho, empezar a quejarse crecientemente de sus defectos e inconvenientes."

Ernesto Sábato, El túnel, Cátedra, Madrid, 1989, p. 133.



¿Quién(es) soy?

"Viven en nosotros innúmeros;
si pienso o siento, ignoro
quién piensa o siente.
Soy solamente el lugar
donde se siente o piensa.

Tengo más alma que una.
Hay más yos que yo mismo.
Existo empero
indiferente a todos.
Los hago callar: yo hablo.

Los impulsos encontrados
de lo que siento o no siento
disputan en quien soy.
Los ignoro. Nada dictan
a quien me conozco: yo escribo."
 
Fernando Pessoa

Paradigma arborescente

Boscosos y enmarañados, los pensamientos discurren por laberínticas conexiones arborescentes de neuronas. Siempre he creído que el árbol ha conquistado para sí un puesto campeón en el mundo de los símbolos: el Ygdrassil cósmico, el Árbol del Edén, el del cuento tolkienieano Hoja de Niggle, el estilizado y finísimo del Salix babylonica, el Árbol Filogenético de nuestra especie y los demás seres vivos, los sabios Ents y un largo etcétera. Ahora nos encontramos con ese esquema concomitante que nos ofrecen las redes neuronales: la información obtenida sobre la realidad circula por nuestro cerebro ramificándose ad nauseam a lo largo de innumerables autopistas; son justo estas redes las que configuran el órgano gracias al cual el mundo se abre ante nosotros. Cuando pienso que la realidad debe de estar vertebrada al modo de un gran Árbol, no lo pienso tan sólo como lo hacían los escandinavos en su imaginario cosmológico; la psique misma puede ser también imaginada con la metáfora arborescente, imaginada como un árbol que hunde sus raíces bajo el humus de lo inconsciente, lo oculto a nuestros ojos, mientras expone su tronco y su copa a la claridad solar, como ocurre con la conciencia despierta. Y no queda todo ahí: Ovidio llegó a relatarnos en sus Metamorfosis el sin par desenlace de los honestos ancianos Filemón y Baucis, tras cuya muerte transformaron los dioses respectivamente en roble y en tilo, ladeados sus troncos como buscando acariciarse con su hermoso follaje, testimonios imperecederos de verdadera compañía y amor. En fin: hasta los árboles también se aman.

¿Qué tal si adoptamos una visión "dendrológica" más afín a nuestra globalizada y compleja era?



Eternidad y deseo

"El hombre enternecido y desterrado que rememora posibilidades felices, las ve sub specie aeternitatis, con olvido total de que la ejecución de una de ellas excluía o postergaba las otras. En la pasión, el recuerdo se inclina a lo intemporal. Congregamos las dichas de un pasado en una sola imagen; los ponientes diversamente rojos que miro cada tarde, serán en el recuerdo un solo poniente. Con la previsión pasa igual: las más incompatibles esperanzas pueden convivir sin estorbo. Dicho sea con otras palabras: el estilo del deseo es la eternidad."

Jorge Luis Borges, Historia de la eternidad, Alianza Emecé, Madrid, 1981, p. 38.

 

La isla de la verdad

"No sólo hemos recorrido el territorio del entendimiento puro y examinado cuidadosamente cada parte del mismo, sino que, además, hemos comprobado su extensión y señalado la posición de cada cosa. Ese territorio es una isla que ha sido encerrada por la misma naturaleza entre límites invariables. Es el territorio de la verdad –un nombre atractivo- y está rodeado por un océano ancho y borrascoso, verdadera patria de la ilusión, donde algunas nieblas y algunos hielos que se deshacen prontamente producen la apariencia de nuevas tierras y engañan una y otra vez con vanas esperanzas al navegante ansioso de descubrimientos, llevándolo a aventuras que nunca es capaz de abandonar, pero que tampoco puede concluir jamás.” 

Immanuel Kant, Crítica de la razón pura, Alfaguara, Madrid, 2005,  p. 259.

Entre el todo y la nada

"Pero, finalmente, ¿qué es el hombre en la naturaleza? Una nada frente al infinito, un todo frente a la nada, un medio entre nada y todo. Infinitamente alejado de comprender los extremos, el fin de las cosas y su principio le están invenciblemente ocultos en un secreto impenetrable, igualmente incapaz de ver la nada de donde ha sido sacado y el infinito en que se halla sumido."

Blaise Pascal, Pensamientos, Espasa-Calpe, Madrid, 1976, p. 23.

Autarquía intelectual

"Mas habiendo aprendido en el colegio que no se puede imaginar nada, por extraño e increíble que sea, que no haya sido dicho por alguno de los filósofos, y habiendo visto luego, en mis viajes, que no todos los que piensan de modo contrario al nuestro son por ello bárbaros o salvajes, sino que muchos hacen tanto o más uso que nosotros de la razón; y habiendo considerado que un mismo hombre, con su mismo ingenio, si se ha criado desde niño entre franceses o alemanes, llega a ser muy diferente de lo que sería si hubiese vivido siempre entre chinos o caníbales, y que hasta en la moda de nuestros trajes, lo que nos ha gustado hace diez años, y acaso vuelva a gustarnos dentro de otros diez, nos parece hoy extravagante y ridículo, de suerte que más son la costumbre y el ejemplo los que nos persuaden, que un conocimiento cierto; y que, sin embargo, la multitud de votos no es una prueba que valga para las verdades algo difíciles de descubrir, porque más verosímil es que un hombre solo dé con ellas que no todo un pueblo, no podía yo elegir a una persona cuyas opiniones me parecieran preferibles a las de las demás, y me vi como obligado a emprender por mí mismo la tarea de conducirme." 

René Descartes, Discurso del método, Espasa-Calpe, Madrid, 1975, p. 38.


domingo, 18 de agosto de 2013

El árbol del conocimiento

"Así, toda la filosofía es como un árbol, cuyas raíces son la metafísica, el tronco es la física, y las ramas que salen de ese tronco son todas las demás ciencias, que se reducen a tres principales, a saber, la medicina, la mecánica y la moral; entiendo que la moral es la más alta y la más perfecta, que, presuponiendo un total conocimiento de las demás, es el último grado de la sabiduría."

René Descartes, Los principios de la filosofía, Prefacio, AT, IX-2, 14.


Ilustración de René Descartes Principia Philosophiæ , 1677

Bienvenida

En el tráfago de nuestra vida hay momentos en que el pensamiento echa a volar. Quien más y quien menos, a poco que lo considere, ha ejercido el pensamiento con cierta profundidad. Así lo exhortó por escrito Epicuro en la Carta a Meneceo: "Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni al llegar a viejo de filosofar se fatigue; porque nunca se es lo bastante joven o viejo para la salud del alma". Nos apropiaremos aquí de la invitación epicúrea: al igual que el cuerpo necesita de los nutrientes que le damos a diario para mantenerse sano, la mente necesita los suyos propios para orientar con juicio la vida de la que depende y que se afana en comprender. ¿Y qué alimentos podrán ser estos sino las ideas, con las que pretendemos sembrar este vergel virtual que hoy estreno? Grandes pensadores, ensayistas y literatos de todas las épocas se han interrogado para fortuna nuestra por los grandes misterios y preocupaciones que han acompañado y siguen acompañando a la humanidad; este vergel recogerá algunos de los frutos que tan generosamente nos legaron junto con otros de cosecha propia, cuando no sucedáneos suyos. En él encontrará el lector sugerentes textos, reflexiones personales, fragmentos literarios y, en fin, toda una rica cantera de ideas que nos permita arrojar luz sobre el sentido profundo que entraña nuestra realidad.


Bienvenido/a al vergel de las ideas, un paraje donde alimentar el alma hambrienta de pensamientos.


                                     

Karen Winter, Pomegranate Orchard
California, 11 x 14 oil on linen.